Partido Comunista del Perú – Patria Roja:

En los primeros 100 días del gobierno de Pedro Castillo se han producido los siguientes hechos que van marcando la tendencia política: Primero. Un mensaje inaugural de ofrecimientos y simbolismos, que cifró expectativas de cambios profundos en importantes sectores de la población, en especial de aquellos que en primera y segunda vuelta accionaron para impedir el continuismo neoliberal y la amenaza que la Sra. K llegue a Palacio. Segundo. Una feroz ofensiva de la ultra derecha que nunca aceptó su derrota electoral y que ha echado a andar una estrategia obstruccionista y sediciosa, en la que actúan en comparsa los grandes grupos empresariales, la mayoría parlamentaria, el poder mediático, las cúpulas de las fuerzas armadas y policiales, grupos neofascistas, sectores reaccionarios internacionales. Todos ellos en defensa cerrada de la espuria constitución fujimorista, levantando un discurso anticomunista, ultra conservador y racista. Tercero. La gran dosis de improvisación del grupo gobernante, evidenciada en la carencia de plan de gobierno, el nombramiento de personas que no calificaban para los cargos ministeriales, hecho que presentó flancos vulnerables que fueron hábilmente aprovechados por la derecha y que, a la postre, llevaron a la recomposición del gabinete Bellido. Cuarto. Las disputas, presiones, reacomodos y realineamientos al interior del gobierno; el enfrentamiento entre el sector de Pedro Castillo y el de Vladimir Cerrón, proceso que ha conllevado a la virtual ruptura entre ambos. Esto es resultado de la falta de visión y compromiso con un proyecto de país, y la prevalencia de la estrechez de miras donde lo que importa son las ventajas de corto plazo. Consecuencia de esto es un reacomodo político en el Parlamento, previos acuerdos del gobierno con bancadas de centroderecha. Quinto. El paso a una situación de defensiva por parte del gobierno, que incapaz de superar sus debilidades y apoyarse en la población para resistir y derrotar la ofensiva derechista, ha venido haciendo sucesivas concesiones, la principal de ellas, la renuncia a la convocatoria a una asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución que cierre el ciclo neoliberal. En la OEA el presidente Castillo aseguró que el Perú era un país minero y ofreció todas las garantías a las inversiones extranjeras. La llamada segunda reforma agraria no toca la gran propiedad terrateniente, ni dispone el ordenamiento territorial, ni garantiza el respeto de los derechos del proletariado agroindustrial. Con la presión de los transportistas, el gobierno, asimismo, ha dado un paso atrás, y frente…

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