Nuestra Bandera:

Luis Manuel Arce Isaac México (Prensa Latina) Ucrania tiene en ascuas al mundo porque lasdiscrepancias locales con Rusia signadas por fuertes contradicciones, elgobierno de Estados Unidos y algunos miembros de la OTAN deseanconvertirlas en una situación de pre-guerra. La pregunta no es tanto si esas contradicciones son tan irreconciliablesque puedan llevar a un enfrentamiento militar, sino otra más importante:¿cuál es el objetivo de Estados Unidos de defender a un gobierno no muypopular tan alejado de sus costas? En apariencias la respuesta a esta pregunta no es difícil, pues está enla misma naturaleza imperialista de su gobierno, sea demócrata orepublicano, y de su filosofía hegemónica. Pero se hace más compleja cuando la situación de Ucrania secontextualiza en la correlación de fuerza y el nuevo equilibriointernacional diferente -e inesperado- al que se pensó en 1991 cuandodesapareció la Unión Soviética. Después de 46 años de derrotado el fascismo de Adolfo Hitler, losideólogos estadounidenses proclamaron el triunfo definitivo deWashington en la II Guerra Mundial, que para ellos no concluyó en 1945con la toma de Berlín, sino con el supuesto fin de la guerra fría. La caída de la URSS simbolizaba para ellos un giro tan espectacular enel hegemonismo que podían darse el lujo de trazar nuevos modelossocioeconómicos globalizando el colonialismo y con ello expandiendo sucultura, formas de vida y privilegios de potencia vencedora. Algunos periodistas -y me incluyo entre ellos- pensamos que con laderrota en Vietnam, Estados Unidos llegaba a su punto más lejos deexpansionismo y, a partir de Indochina, comenzaría a recogerse comolombriz de tierra al igual que sucedió con el imperio romano y más acácon el colonialismo español. Pero en la mente de ninguno de los que pensábamos así en 1975, año de laderrota militar del Pentágono, estuvo la desaparición de la URSS ni elreimpulso que ese acontecimiento dio a Washington en los esfuerzosexpansionistas. Sin apenas darse cuenta, el mundo se vio de improviso privado de losfactores de equilibrio que, a pesar de la carrera armamentista,mantuvieron la paz global, aunque en precario. Solo analistas muy experimentados alertaron de los nuevos riesgos quecorrería la humanidad con la caída del campo socialista por lasconsecuencias que podían derivarse de la ruptura de la paridad militar ypolítica y la desaparición de factores de negociación. Comenzaron a aparecer los peligros de un mundo unipolar que por suerteno fue más allá de la insinuación, al que aspiraban quienes, comoFrancis Fukuyama, proclamaban El fin de la historia, sin admitir…

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