Nuestra Bandera:

Por Gustavo Espinoza M. Es conocida la obra de Goethe, y recogida en la vida del Doctor Fausto, el curioso personaje que resolvió vender su alma al diablo, con quien finalmente pactó, en su empeño por conocer la felicidad absoluta. Dicho acuerdo le generó un muy alto cúmulo de desventuras, que convirtieron su vida en un infierno. Pues bien, pareciera que en días recientes el Presidente peruano resolvió hacer lo mismo: vendió su alma al diablo y emprendió un derrotero que implica, realmente, un salto al vacío. Quizá si el preludio a esa aventura, fue su anuncio de reunirse con Jair Bolsonaro, una suerte de emisario de Satanás en nuestro continente. Pero quizá la expresión final de ese “acuerdo”, fue el encuentro con Hernando de Soto, una suerte de Mefistófeles criollo, quien sin trinche ni traje rojo, lo abordó cumpliendo el colofón del ritual que Goethe bien pudiera haber usado para concluir su obra.  Sin duda la designación del Gabinete Valer, más que un “giro a la derecha”, como lo interpretan algunos, ha implicado un salto al vacío. En otras palabras, Pedro Castillo ha buscado agarrarse de un garfio para no caer, pero éste lucía roto, de modo que no le habrá de servir. Más bien, acelerará su descenso no sólo en el estimado ciudadano, sino también en el peso de su política. Bien puede decirse que al Maestro rural, le pasaron la factura antes de tiempo. Tres Gabinetes, en apenas seis meses de gestión gubernativa, con 3 ministros del Interior y tres de Educación y una campaña de demolición brutal orquestada desde los “Medios”, hace que hoy luzca por demás precaria e inestable la administración actual, y  ella genera dudas respecto, incluso, a su sobrevivencia como lo asegura el siempre derrotista Cesar Hildebrandt Por lo pronto infunde desánimo y escepticismo, sobre todo en las nuevas generaciones de peruanos, aquellas que no perciben la magnitud de la crisis que corroe las bases de  nuestra sociedad;  y que, en todo caso, han acumulado apenas frustraciones y desengaños. Recordemos que desde mediados de diciembre se hablaba ya de un  “nuevo Gabinete”; y se aludía al creciente distanciamiento registrado entre Mirtha Vásquez y el Presidente Castillo como un modo de entender la falta de iniciativas en la gestión de gobierno. En corrillos oficiales, y ante los errores registrados, se buscaba una suerte de “chivo expiatorio”, es decir, alguien que, finalmente, pague los platos…

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