Por: Olga Lucia Marín

Firmamos el Acuerdo de Paz, entre el gobierno de Santos y las FARC-EP. Aún después del NO victorioso, por una pírrica diferencia, en el país había euforia, se gritaba en las manifestaciones que había llegado la paz a Colombia. El Hospital Militar en Bogotá registraba cero heridos, mutilados o muertos.[1]

Pero entró el gobierno de Iván Duque y la felicidad fue disminuyendo. Su partido y él mismo plantearon volver trizas el Acuerdo, amparados en que ganaron el Plebiscito. Un triunfo basado en mentiras y engaños, pero triunfo al fin y al cabo. El Acuerdo incomodaba (e incomoda) porque con él se les acaba la gallina de los huevos de oro y aflora la corrupción que estaba oculta con la guerra.

Colombia vivió pocos meses de tranquilidad. Se firmó el Acuerdo para construir la paz, pero esta no ha sido posible, está aplazada. Esperamos de razón y de corazón que un nuevo gobierno sí entre de lleno a implementarlo.

Cada año aumenta el número de líderes, lideresas y firmantes de paz asesinados y asesinadas en Colombia. Poco se sabe de quiénes son los autores tanto materiales como intelectuales de estos crímenes. Es un secreto a voces, pero no pasa nada o muy poco.

Quienes firmamos el Acuerdo y nos mantenemos en el proceso no podemos aceptar las acusaciones irresponsables, sin pruebas, que hacen politiqueros de la derecha y ultra derecha colombiana. Hicimos todo lo que se acordó: Dejamos las armas, nos convertimos en un nuevo partido; nos comprometimos a cumplir las leyes colombianas, a no volver a la guerra, a reparar a las víctimas.

Si unos no firmaron y se quedaron en la montaña, si otros y otras traicionaron lo acordado y volvieron al monte, es con ellos y ellas que el Estado colombiano debe arreglar las cosas, no con quienes nos mantenemos en el proceso. Las declaraciones que nos estigmatizan, que vinculan nuestra acción política con formas de lucha que ya no desarrollamos, solo ponen lápidas en nuestros corazones. Más víctimas por cuenta de estas mentes enfermizas.

Las comuneras nos mantenemos vivas en este proceso, queremos la vida y luchamos por consolidar una paz con justicia social para todo el pueblo colombiano. Tanto quienes estamos en el partido Comunes, como quienes no, pero siguen en el proceso de reincorporación, aportamos nuestro trabajo a la sociedad mediante varios proyectos productivos. Participamos en política consolidando el partido; en las elecciones con nuestras candidaturas, con nuestros congresistas realizando los debates de control político y radicando algunos proyectos de ley.

Rendimos homenaje a nuestros camaradas, hombre y mujeres asesinados en estos 5 años de la firma del Acuerdo y a las lideresas y líderes sociales, defensores y defensoras de DDHH, a los asesinados y asesinadas durante el Paro del 28 de abril de 2021.

Seguiremos la lucha por esa anhelada paz, pero con justicia social. Esta tarea nunca ha sido fácil, sin embargo, estamos comprometidas con apoyar a quien esté dispuesto a implementar el Acuerdo de Paz. Por eso hoy estamos en la campaña Presidente Petro, Vicepresidenta Francia, por una Colombia que logre su sueño de vivir en paz y sabroso, como nos enseñó y enseña Francia Márquez.

Esperamos que el Hospital Militar de Bogotá, las funerarias y las familias colombianas no reciban más muertos por la guerra. Colombia debe merece construir esa patria amable, digna, justa por la que luchó Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Raúl Reyes, Alfonso Cano, Mariana Páez, Sarita, Ximena, Lucero y cientos de hombres y mujeres que dieron sus vidas por ese sueño. A las víctimas les pedimos perdón, con sinceridad, con el deseo que nos llevó a la firma del Acuerdo. La guerra no puede seguir siendo el fin de Colombia.

 

 

 

 

[1] Interesante articulo sobre el Hospital Militar después de la firma del Acuerdo. http://especiales.semana.com/heridos-que-ya-no-llegan-al-hospital-militar/

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Fuente: Partido Comunes