La masacre de varios civiles, entre ellos cuatro niños menores en la vía de Santo Domingo a Puerto Rondón, los crímenes de otras personas en Saravena y el asesinato del camarada Wilmer Hernández, dirigente comunal de Puerto Miranda, Tame, Arauca, es un duro golpe a los esfuerzos del movimiento popular, de las organizaciones de Derechos Humanos y de las fuerzas políticas que buscan alcanzar la paz y el respeto a la vida en la frontera con la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Los crímenes de ciudadanos inermes se han multiplicado en medio de la intensa militarización del departamento por obra del gobierno nacional. La actitud de las autoridades estimula la permanencia del estado de guerra, las posturas hegemonistas y ultra sectarias que alegan ver como enemigos a las y los luchadores del pueblo como Wilmer. De modo irresponsable se pretende legitimar la política de la muerte y aparecerla como enfrentamientos entre actores armados cuando siguen muriendo civiles desarmados.

El crimen de Wilmer Hernández es un duro golpe al Partido Comunista de Arauca que ha sido un factor decisivo de la búsqueda de soluciones sociales para la población, el respeto por la vida y el apoyo al cumplimiento de los Acuerdos de Paz. Bañar el suelo araucano con sangre de defensoras y defensores de la paz no es una conducta consecuente con los sueños de cambio que anhela la región. Es urgente poner fin a la estigmatización y señalamientos a los luchadores y luchadoras por La Paz y los derechos humanos, la matanza despiadada de niños y mujeres so capa de dirimir espacios de dominio.

El pueblo debe levantarse en unidad para enfrentar la ola criminal y el exterminio de defensores de la causa popular. El sacrificio de Wilmer reclama justicia, cese de la violencia que solo beneficia a la derecha gobernante, garantías a todas y todos, alternativas para la vida, el trabajo, la tierra y la Paz.

Partido Comunista Colombiano Comité Central
Bogotá DC, abril 18 de 2022

Fuente: Partido Comunista Colombiano