Víctimas de atrocidades del paramilitarismo en Colombia se pronuncian en desacuerdo con la extradición del jefe paramilitar Alías Otoniel y piden ser escuchadas por autoridades judiciales para que se conozca toda la verdad.

Envían este comunicado de prensa:

Comunicado a la prensa nacional e internacional.

Vinimos a Bogotá con la finalidad que nos escucharan, en particular, la Corte Suprema de Justicia y el Sistema Transicional, 16 delegadas y delegados del bajo y medio Atrato, Urabá antioqueño, como también parte de un grupo de Mapiripán, Istminia, Buenaventura, Litoral, Docordó, Bojayá, de Tierra Alta, Montes de María, La Sierra, para que sus decisiones judiciales reconocieran nuestra realidad. Para que sus argumentos jurídicos que generan decisiones sobre nuestras vidas y territorios tengan en cuenta nuestra voz. Lamentablemente, justo a pocas horas de Honrar la memoria de las víctimas del conflicto armado, llegamos y nos encontramos con esta realidad de cenizas.

Vinimos para que escucharan nuestro parecer sobre la suspensión de la extradición de Dairo Antonio Üsuga, alias Otoniel, ex mando del Clan del Golfo de las AGC. Vinimos porque nuestros escritos parecen ser insuficientes, para ver si nuestras palabras generan sentido a tantas leyes, tratados, procedimientos, lo que llaman jurisprudencias, que parecen muros duros que impiden la verdad y la justicia, para nuestras vidas, nuestros territorio, que piden parar la guerra, lograr la paz en la verdad

Ayer la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia emitió concepto favorable para la extradición de Dairo Antonio Usuga David, alias “Otoniel”, y como en el pasado, la verdad se hace trizas, como la posibilidad de paz en los territorios.

No hemos aprendido las lecciones del pasado. A las víctimas y a la sociedad colombiana se le oculta la verdad real y procesal. Unos pocos se benefician de la verdad en los Estados Unidos, que solo es de tráfico de drogas, y de entrega de dineros y de rutas. Y acá, nos seguimos quedando con mentiras que hacen que todo sea peor.

Nuestras mujeres víctimas de violencia sexual no importan. Nuestros desaparecidos y asesinados no importan. Nuestros niños y jóvenes reclutados no importan. La exclusión y esta continuidad de la guerra y la violencia todos los días en nuestros territorios no importan. Nuestros desplazamientos o confinamientos no importan. La destrucción de nuestros bosques, aguas, animales, no importan. Eso no importa. Los crímenes de lesa humanidad no importan. Colombia no importa, la paz no importa. Pedimos suspender la extradición. Nunca dijimos que no lo juzguen por delitos en los Estados Unidos. Pierde Colombia y pierden los ciudadanos de Estados Unidos.

Cuánto dinero de impuestos han dado para la justicia colombiana y para qué, acá no se esclarece ni se juzga. Cuánto dinero en la lucha contra las drogas y casi todo es corrupción en altos niveles de poderes privados y sectores que se benefician de esa ilegalidad.

Cuántos Otonieles empiezan desde hoy a surgir muchos, porque no hay verdad porque una justicia que logre aportar a cambios en los territorios se deshace en Bogotá. La paz son verdades que el país debe conocer. Debe conocer nombres de algunos empresarios, de sectores de militares y de sectores de policías, de sectores de políticos que en nuestros territorios usan del Clan del Golfo, esos son los rostros y nombres que el país debe conocer. No para la venganza, para con esa verdad reconstruir nuestra nación el país. Padecimos la violencia y la seguimos padeciendo. Magistrados de la JEP, lo saben por qué han ido al territorio, lo reconoce la CIDH. La JEP no debía exhortar a la Corte Suprema de Justicia, debía condicionar, y solicitar la suspensión de la extradición de Otoniel hasta que acá se haga justicia, no venganza ni con Otoniel, ni con los militares, ni policías, ni empresarios ni políticos ni quizás del aparato de justicia que resulten implicados. Es que con la verdad podemos transitar como país a la paz. Hoy se da un nuevo golpe a la paz. Hoy se hace trizas la verdad y la paz.

No queremos más guerra pero la justicia parece no entender cómo aportar a la paz desde la verdad y su papel justiciero.

La extradición de alias Nicolás, la salida corrupta de Matamba de una cárcel de Colombia parecen ser parte de un juego en el que unos poderosos aseguran el silencio y nosotros.

Suspender extradición era evitar hacer trizas la Paz.

Todo apoyo internacional a la paz, a la justicia tanto técnica como financiera, a la fuerza pública aseguraría que es posible verdad y justicia en Colombia para los colombianos y en Cooperación para los Estados Unidos. Lo demás es una vergüenza

Gracias, gracias, gracias por escucharnos.

Comité de Víctimas.

Fuente: Partido Comunista Colombiano