10 | 12 | 2019

DSA se solidariza con la actual caravana centroamericana en un éxodo a los Estados Unidos. Como resultado de la intervención estadounidense y del imperialismo, la agitación política en Honduras y Nicaragua, y la destrucción ambiental en Guatemala y en El Salvador provocada por los capitalistas, los migrantes se han visto obligados a huir o permanecer en un laboratorio de violencia hecho por el capitalismo.

La administración de Trump está organizando una campaña de miedo con el intento de ganar las elecciones del Congreso en noviembre, hacer crecer el movimiento nativista en el país y hacer legitima la militarización de la frontera entre México y los Estados Unidos para normalizar la narrativa de la guerra y la violencia. Denunciamos el despliegue de 5,000 militares como respuesta a la caravana y la absurda declaración de intención de bloquear la ciudadanía para millones de niños nacidos en los Estados Unidos, que es en violación de la decimocuarta enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Al contrario a las declaraciones recientes que acusan a los migrantes de invadir, la caravana refleja el esfuerzo de la clase obrera internacional para encontrar nuevos hogares para sobrevivir y prosperar.

Los Estados Unidos debe abrir sus fronteras a todos los migrantes buscando asilo—principalmente hondureños en la caravana actual—e intentando a escaparse del ambiento creado por los Estados Unidos. Mientras que aquellos elegibles para el estatus de refugiado obviamente deben ser admitidos como lo requiere la Convención Relativa al Estatus de los Migrantes, un Tratado Multilateral de las Naciones Unidas (1951) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1946), además, todos aquellos que desean ingresar al país deben ser recibidos con los brazos abiertos.

Bajo una política descarada de inmigración nacionalista y de supremacía blanca, la administración de Trump ha restringido severamente la inmigración a los Estados Unidos. Dentro de este pasado año bajo Donald Trump, los Estados Unidos ha admitido solo 22,491 refugiados—una de las más bajas cifras grabadas. La cifra para el año fiscal 2018, que terminóel 30 de septiembre, era menos de la mitad del número de refugiados admitidos durante el año fiscal 2017 (53,716) y un cuarto del número de refugiados admitidos durante el año fiscal del 2016 (84,994).

Los Estados Unidos les debería extender una bienvenida a estos migrantes que buscan asilo y debe ser responsabilizado por la desestabilización de estos países a través de su política exterior. Debemos poner un fin al comercio internacional de libre mercado que permite el movimiento de capital, pero no de las personas, y que ha llegado a devastación económica y agrícola, guerras civiles, destrucción ambiental, violencia estatal y social, y pobreza sistémica.

Los Estados Unidos necesita una política de inmigración que reconoce los derechos de la clase obrera internacional. Necesitamos tener solidaridad con los inmigrantes, no seguridad nacional para protegernos de ellos. Necesitamos una política nacional que elimina el militar estadounidense e intervenciones económicas por todo el mundo que apoyen a corporaciones internaciones, la clase alta, y regímenes represivos. Lucharemos por un gobierno aquí en los Estados Unidos que implementa una política exterior anti-imperialista, y un planteamiento radicalmente diferente a la política de inmigración. Exigimos la abolición de las fronteras. #LetThemIn (#DéjalosEntrar)

Source:

Democratic Socialists of America (DSA)

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