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Categoría: Puerto Rico

Tras su paso por Medio Oriente, el hijo de Sonia se volvió "una persona completamente incapacitada". La experiencia en el campo de batalla le dejó síntomas del síndrome de estrés postraumático, como insomnio, pesadillas, ansiedad y nerviosismo.

La fundadora de Madres contra la Guerra, psicóloga de profesión, subrayó que a raíz de su exposición a explosiones, muchas veces quienes vuelven con estos síntomas, "no tienen la capacidad cognoscitiva y emocional de poder estudiar y concentrarse". Otros terminan suicidándose.

Pero su hijo sufrió además "daño musculoesqueletal, osteoporosis y osteoartritis", producto de la inobservancia de los protocolos al momento de suministrar la vacuna contra el ántrax. Entre una y otra dosis, deben correr algunos meses. Sin embargo, denunció Sonia Santiago, una dispensa establecido por la Administración de Bill Clinton habilita a que se repitan las dosis al cabo de un par de semanas.

Otros sufren daño traumático cerebral una vez que el cerebro se sacude dentro del cráneo al presenciar una explosión. Son apenas algunas de las secuelas graves que deja la guerra en los veteranos, y los puertorriqueños no son excepción.

Por otra parte, al volver no tienen una infraestructura de apoyo al veterano de guerra insuficiente: hay un solo hospital que cubre en toda la cuenca del Caribe a todos los veteranos de todas las guerras, y "no tiene sala de trauma", por lo que quienes sufrieron un daño neurológico no tienen cómo tratarlo, indicó la activista.

Esto, sin contar el efecto de agentes químicos como el uranio reducido, "un metal pesado que se utiliza como punta de lanza para derretir el blindaje del enemigo". Expuestos a la sustancia, ingresa por los poros y se aspira, y provoca efectos neurológicos adversos.

En ocasiones, en base a testimonios de excombatientes, Sonia Santiago afirmó que las alarmas de ataque bioquímico en los campamentos se activan por la concentración de esta sustancia y otras en los uniformes de los efectivos.

Una historia centenaria

El alistamiento de puertorriqueños en las Fuerzas Armadas estadounidenses lleva más de 100 años, como subrayó Sonia Santiago. Con la invasión a Puerto Rico en 1898, los estadounidenses establecieron una corte militar para aquellos colonos y residentes que no acataban las órdenes del nuevo ocupante. Para entonces, los habitantes de la isla habían logrado una concesión de mayor autonomía de la corona española, de la cual dependía.

En 1917, con la presencia de EEUU en la isla ya vuelta un hecho, una ley del Capitolio "impone" la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños. Como recordó Sonia Santiago, esto conlleva el reclutamiento forzado de los jóvenes al cumplir los 18 años". Así, unos 18.000 boricuas debieron servir bajo pabellón estadounidense en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

No fueron excepción los otros conflictos en los que rigió la conscripción. Durante la Segunda Guerra Mundial, se estima que fueron más de 60.000; en la Guerra de Corea, casi 70.000; en la Guerra de Vietnam, prácticamente 50.000. Hoy en día, según el censo de 2010, hay 2.000 veteranos sin techo en Puerto Rico. En la llamada "guerra contra el terrorismo", 124 puertorriqueños perdieron la vida.

"No es ahora nada más. Ellos nos han usado como carne de cañón desde entonces. Han muerto miles de puertorriqueños. Y muchos sobrevivientes vuelven enfermos de la guerra", denunció la activista.

La presencia del nuevo Comando Geográfico del Caribe

En los últimos días comenzó a operar el Comando Geográfico del Caribe en Puerto Rico. Este agrupa cinco batallones, con unos 5.000 miembros, que proveerá una de las mayores concentraciones militares en la historia de la isla.

La decisión de unificar batallones y simplificar las cadenas de mando se justifica, en teoría, para acelerar la capacidad de respuesta ante catástrofes naturales, como el paso del huracán María en 2017. En los medios locales, además, se subrayó la inyección de 285 millones de dólares anuales que esto implicaría en la isla.

Sin embargo, esta medida genera suspicacias en algunos de sus habitantes, en base a datos históricos.

"Cuando gana las elecciones Ronald Reagan, incursiona en la guerra en Centroamérica, y Puerto Rico tiene que ver muchísimo que ver, porque desde aquí se han invadido países hermanos", indicó Sonia Santiago Hernández.

"No me cabe la menor duda de que esto es una agenda del Ejército de EEUU para que los puertorriqueños que saben español participen de ser necesario en una agresión contra Venezuela", agregó la activista de Madres contra la Guerra.

En el caso de la crisis provocada por los huracanes Irma y María, recordó, se ofreció ayuda de "médicos, personal y brigadas de restablecimiento de energía" de Cuba, Venezuela y México, que fue rechazada por EEUU.

Por otra parte, recordó que la acción de EEUU para paliar la situación de la isla en esas circunstancias demoró. Trump visitó Puerto Rico "y hasta se mofó de los puertorriqueños", aseguró la entrevistada.

"De todos los países latinoamericanos querían ayudar y EEUU dijo que no. Entonces nos sometieron, como siempre, a su bota", opinó la referente de Madres contra la Guerra.

Educación en vez de armas

Las sanas ambiciones de los jóvenes son muchas veces el elemento determinante que los lleva a firmar un contrato con las Fuerzas Armadas, que los vincula por un mínimo de ocho años: cuatro en actividad y otros cuatro en reserva. La entidad exhorta a buscar alternativas de educación y becas. Pero una vez en las armas, muchos se dan cuenta de que ese no es su camino. Aún ahí no no es demasiado tarde.

"Además de orientar a la juventud para que no firmen un contrato militar tenemos una campaña activa de objeción por conciencia para los militares. Entendemos que se le da muy poca información a los militares de sus derechos y uno de estos es que en su contrato hay una cláusula que establece que ellos por razones éticas, morales o religiosas pueden acogerse a la objeción por conciencia", dijo la activista.

Fuente: Sputnik News

Fuente:

Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

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