10 | 12 | 2019

En el foro “Golpe de Estado y operación contra Bolivia”, realizado este miércoles en la sede de la Cancillería, en Caracas; el ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, apuntó que se debe revisar “dónde calculamos mal, en qué se falló, pero no podemos quedarnos en el lamento, esto es para adelante ¿Qué podemos hacer desde Venezuela? Activar la solidaridad, denunciar la masacre; hay que denunciar ante la comunidad internacional, ante los organismos multilaterales”.

Junto a Crisbeylee González, embajadora de Venezuela en el Estado Plurinacional de Bolivia y Gustavo Borges, director de Misión Verdad, el Canciller contextualizó sobre el marco histórico y geopolítico en el que ocurre el golpe de Estado en la hermana nación andina, al explicar los antecedentes de injerencismo imperial de los Estados Unidos en la región, los golpes parlamentarios recientes en América Latina, y la toma de la Organización de Estados Americanos (OEA) por los halcones de EEUU, representados en Luis Almagro.

Señaló que en el ámbito geopolítico de América Latina, Bolivia era el proceso más estable en lo político y económico, y su presidente Evo Morales gozaba de reconocimiento mundial, por lo que el imperialismo se planteó el objetivo de socavar las bases de manera silenciosa de la Revolución Cultural, junto a una gran campaña de desprestigio a lo interno en contra del líder indígena, que tuvo su efecto en el golpe de Estado.

Asimismo, recordó que Morales Ayma y su partido Movimiento Al Socialismo ganaron holgadamente las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre y que la OEA se convirtió en el instrumento fundamental, institucional, del golpe de Estado, puesto que el mismo día de la elección, en la noche, recomendaba una segunda vuelta porque no eran creíbles los resultados que se daban ese día.

El canciller Arreaza reveló que detrás de la estrategia golpista en Bolivia se encuentra el hecho de que esta nación “está sobre un mar de Litio y posee una de las reservas naturales gasíferas con infraestructura más valiosas que hay en el planeta”. Apuntó que también existe una clase social que quiere recuperar sus privilegios y ponerse al servicio del plan imperialista de dominio de la región.

“De alguna manera, sintámonos orgullosos de que en este continente estamos en la batalla. Qué triste sería que el imperialismo aplaudiera nuestros gobiernos, que nos alzaran la mano. Qué triste sería que todos los gobiernos de América Latina y el Caribe estuviesen dominados por el capital y que la discriminación y la marginación fuesen naturales, y nadie los objetara (…) No, en América Latina estamos en un proceso de rebelión y tendremos avances como los hemos tenido y tendremos retrocesos también, pero lo importante es seguir avanzando, es ver hacia adelante”, animó el Ministro.

Por su parte, la embajadora Crisbeylee González comentó las acciones de persecución, cerco a la embajada y agresión que sufrió la Misión Diplomática en Bolivia por parte de representantes del gobierno de facto, incluso mucho antes de las elecciones del 20 de octubre.

¿Qué pasó en Bolivia?

Gustavo Borges Revilla, director del medio Misión Verdad, comenzó su intervención con la pregunta: ¿Qué pasó en Bolivia?, recalcando de inmediato que no es un problema local de este país, sino que se enmarca en un proceso de agresión sistemática contra los gobiernos de América Latina que se resisten a recibir dictámenes del imperio occidental.

Aseguró que se intenta destruir a Bolivia desde adentro, con actores internos que ejecutaron una operación muy limpia. Consideró muy simbólico de ese ataque al Estado plurinacional la quema de la bandera wiphala, pues es una descripción bastante contundente de la intención de romper por dentro la propia memoria de la nación suramericana.

El ponente precisó que el inicio de la estrategia golpista se remonta a 2009, cuando se crearon las primeras células de sedición, específicamente en la operación de la Media Luna en Santa Cruz y otras provincias que intentaron un proceso de independización del altiplano.

Agregó que se fundaron organizaciones civiles, organizaciones no gubernamentales, grupos de choque ultraconservadores, que vienen formándose en cómo intervenir un Estado con técnicas sofisticadas no convencionales. Además, se trabajó en una narrativa de erosión de la imagen pública de Evo Morales a lo interno.

Borges Revilla aportó dos datos para entender quiénes se benefician del golpe de Estado: “Bolivia firmó reciente un convenio con China para la explotación de litio y con la Federación de Rusia para la producción de fertilizantes que iban a abastecer a la región y dejar a las empresas occidentales por fuera de la proveeduría de este rubro. Además, la paralización de la distribución de gas boliviano beneficia a Brasil”. Concluyó que la salida de Evo Morales le da ganancia a la clase política occidental, dirigida por los Estados Unidos.

Fuente:

Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela

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