Martes, 23. Octubre 2018

A menos de una semana de una jornada electoral trascendental para América Latina, los movimientos sociales brasileños redoblan sus esfuerzos para evitar que un proyecto abiertamente fascista se imponga en las urnas. En esta entrevista, Alexandre Conceição, dirigente nacional del Movimiento Sin Tierra, analiza las razones del “fenómeno Bolsonaro” y cuenta cómo se prepara la organización popular más grande del continente para enfrentar un eventual gobierno de ultraderecha: “Nosotros hemos resistido los golpes, los gobiernos dictatoriales, los gobiernos neoliberales y con seguridad vamos resistir a un gobierno fascista si llega al poder”.

El candidato a presidente Jair Bolsonaro (PSL) se ha rodeado de nombres provenientes de los altos niveles de de las instituciones financieras y grandes compañías, que ya pasan a ser contemplados como posibles gestores en un eventual gobierno del líder del PSL, en caso de que el candidato salga victorioso en esta segunda vuelta.

Aunque sin ninguna información oficial por parte de Bolsonaro, tras bastidores se mencionan nombres que serían parte de los altos niveles del gobierno, figuras como el actual presidente ejecutivo del Bank of America en América Latina, Alexandre Bettamio; el presidente del consejo de administración de la operadora celular TIM, João Cox; y el director ejecutivo de la Bozano Investimentos Sergio Eraldo de Salles Pinto, compañía que tiene a Paulo Guedes como uno de sus socios.

Votar por Fernando Haddad es la respuesta a la sombra del fascismo que amenaza con tenderse sobre Brasil, advirtieron representantes de seis partidos políticos agrupados hoy en un frente democrático en apoyo a este candidato presidencial. 

Las simientes del odio y la violencia plantadas en los últimos años por las fuerzas reaccionarias y los dueños de las grandes fortunas dieron vida a una candidatura (la del ultraderechista Jair Bolsonaro) que es lo opuesto a los valores de la democracia, la libertad, la soberanía nacional y los derechos del pueblo, constataron las organizaciones.

Inédito fue el proceso que derivó en esta elección, por ende lo son también sus resultados y el panorama que queda tras una primera vuelta marcada por hechos simbólicos.

48 millones de brasileros votaron por Jair Bolsonaro; 30 millones por Fernando Haddad del PT; y 13 millones por Ciro Gómez del Partido Democrático Laborista. Un país pintado al norte de rojo ptista, y de centro a sur de verde bolsonarista, con las principales ciudades bajo su estricto control electoral. Estos son algunos apuntes de este proceso, que siendo tan inédito, se hace imposible analizar de una forma lineal y convencional.

Los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) situaron en segundo lugar, con 28,37 por ciento, a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) y escogido candidato en sustitución de Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue arrestado y proscripto para la elección. 

“Iniciamos la campaña mañana para ser victoriosos en la segunda vuelta. Queremos unir a Brasil. Es una elección diferente de todas las que participamos”, fue el posteo del candidato del PT Fernando Haddad con más del 98% de las mesas escrutadas. De cara al ballottage del 28 de octubre, el candidato designado por el ex presidente Lula da Silva que quedó en segundo lugar afirmó que “esta elección pone muchas cosas en juego. Vamos a afrontar este debate. Queremos enfrentar con mucho respeto, con una sola arma: el argumento”.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva difundió un video este sábado a través de sus redes sociales en el que pide a los electores, convocados a las urnas este domingo, que defiendan el legado del partido "que más política social ha hecho en el país". 

Lo que viene sucediendo en Brasil evidencia la intervención de agencias de inteligencia extranjeras, principalmente la norteamericana CIA, en la disputa electoral, alertó el especialista en relaciones internacionales Marcelo Zero.

El modus operandi exhibido en esta recta final es idéntico al utilizado en otros países y demanda recursos técnicos y financieros en un grado de sofisticación manipulativa de los cuales la campaña del candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro no parece disponer, subrayó el sociólogo.

La cuestionable decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) brasilero de prohibir la candidatura del expresidente Lula da Silva en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, sobre la base de una acusación fraudulenta, produjo una turbulencia todavía mayor en la ya revuelta situación política, social, económica e institucional del vecino país.

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