16 | 11 | 2019

La República Bolivariana de Venezuela le agradece la convocatoria de esta reunión plenaria para abordar un tema al cual nuestra delegación otorga particular importancia, como lo es la “Necesidad de Poner Fin al Bloqueo Económico, Comercial y Financiero Impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

El hecho de haber enviado una delegación especial del más alto nivel, encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores, expresa la importancia que el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, le otorga al debate y la votación de esta justa y legítima Resolución. Estamos aquí para acompañar a Cuba en momentos en los que el gobierno de Estados Unidos ha endurecido el bloqueo criminal que le ha sido impuesto a su noble pueblo por casi 60 años, pero también estamos aquí en momentos de turbulencia global, para resaltar la relevancia que todos los Estados miembros debemos concederle al fortalecimiento del multilateralismo y el respeto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, exigiendo que se ponga fin a todas las modalidades de Medidas Coercitivas Unilaterales impuestas en contravención del Derecho Internacional.

En este orden de ideas también agradecemos al Secretario General António Guterres por la presentación del informe contenido en el documento A/74/91, y nos permitimos transmitir nuestro afectuoso saludo y nuestros respetos al Excelentísimo Señor Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, quien nos acompaña en esta sesión y a toda su delegación. Canciller, por más obstáculos que nos pongan, ninguna acción de la burocracia estadounidense logrará impedir que Cuba y Venezuela sigan luchando y venciendo juntas. Lo logramos, aquí estamos, siempre con ustedes.

Nuestra delegación se adhiere a las intervenciones formuladas por las Delegaciones del Estado de Palestina y de la República de Azerbaiyán en nombre del Grupo de los 77 y del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), respectivamente.

Son ya veintiocho (28) años seguidos en los que esta Asamblea General – el órgano más democrático de nuestra Organización – ha hecho un llamado para demandar la derogación del bloqueo económico, comercial y financiero que, no sólo pretende coartar el derecho al desarrollo del heroico pueblo cubano, sino propiciar un cambio inconstitucional de gobierno en la República hermana, socialista y revolucionaria de Cuba, la de Martí, la de Fidel. Objetivo político que no han logrado ni lograrán jamás. El pueblo cubano está resuelto a ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación y a definir así de manera libre su sistema político, económico, social y cultural.  Tal como lo indicaba el Comandante Hugo Chávez en carta enviada a esta augusta Asamblea General en septiembre de 2011, al referirse al bloqueo contra Cuba: “Agotados todos los argumentos de la sensatez internacional, sólo resta creer que tal ensañamiento contra la Revolución Cubana es consecuencia de la soberbia imperial ante la dignidad y la valentía que ha mostrado el insumiso pueblo cubano en la soberana decisión de regir su destino y luchar por su felicidad”.

Ese llamado casi universal no es más que una muestra del firme compromiso de los Estados Miembros de las Naciones Unidas con los postulados consagrados en su Carta fundacional, entre los que se incluyen los principios de igualdad soberana y de independencia política de los Estados, así como el de no intervención en los asuntos internos. Sin embargo, el llamado reiterado ha sido desoído con total desprecio por quienes con sus acciones violan de manera sistemática y con total impunidad el derecho internacional.

Venezuela exige que cesen las acciones de terrorismo económico y financiero, que cese la guerra no convencional con consecuencias letales contra el pueblo de la República de Cuba y, hemos de decirlo, ahora también contra el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela. No es por la vía de la intolerancia política que se deben manejar las relaciones internacionales. Solo élites gobernantes no civilizadas, cuasi primitivas, pueden usar la asfixia económica como arma de destrucción masiva, para imponer sus preferencias políticas en países soberanos, a partir de infligir sufrimiento generalizado a sus pueblos. Es, desde todo punto de vista, una práctica criminal. De hecho, encaja sin vacilaciones en la categoría de crimen de lesa humanidad. Un castigo colectivo que emana de los caprichos y la soberbia de los que se creen superiores y dueños del mundo. Cuba, por cierto, les ha demostrado, con su admirable resistencia, que ni son superiores, ni son dueños del mundo. Y tarde o temprano tendrán que compensar al pueblo cubano por el dolor generado y los impactos incuantificables de sus brutales políticas arbitrarias.

La política de asedio impuesta contra Cuba se constituye en el sistema de medidas coercitivas unilaterales más injusto, severo y prolongado que haya sido aplicado contra pueblo alguno en la historia moderna, con un inconmensurable costo humano. El bloqueo a Cuba es el ejemplo más emblemático de la perversidad de las acciones unilaterales con forzado impacto extraterritorial, lo es por su duración e intensidad, pero también es emblemático por la heroicidad y la creatividad que el pueblo cubano y su Revolución han desplegado para enfrentarlo con dignidad y coraje, sin parangón. Y hemos de decir que es emblemático además porque tras casi 60 años de férrea aplicación, el país más poderoso del planeta, no sólo no ha alcanzado ninguno de los objetivos políticos que se trazó hace 59 años, sino que, al contrario, ha profundizado la unión nacional y el arraigo compartido del pueblo cubano y ha consolidado el apoyo popular a su liderazgo y a su histórica Revolución en las nuevas generaciones.

Las consecuencias humanas han sido directas, crueles, procurando evitar que el pueblo cubano pueda tener acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a la alimentación, tratando de negar los derechos sociales elementales de la población. El bloqueo, recrudecido bajo la actual administración estadounidense, genera pérdidas millonarias, particularmente en los sectores del turismo, banca, comercio exterior e inversiones extranjeras. Impacta, igualmente, al sector financiero, a través del hostigamiento y la amenaza a entidades financieras y a bancos por realizar transacciones perfectamente legales con el Gobierno de Cuba, al tiempo que genera un fenómeno conocido como “over-compliance”, o sobre cumplimiento, por su efecto intimidatorio sobre la comunidad empresarial internacional.

El impacto extraterritorial de estas políticas arbitrarias, afecta además a cualquier país o entidad que pretenda mantener, de manera legal y soberana, relaciones económicas, comerciales o financieras con Cuba. No se trata, como lo afirma el gobierno de Estados Unidos, de una cuestión bilateral o de un embargo sólo contra Cuba. Es una política abarcadora que logra afectar a toda la comunidad internacional, violando toda norma del derecho internacional e incluso del propio sistema multilateral de comercio y la naturaleza misma de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El gobierno de Estados Unidos de América no tiene autoridad alguna sobre la soberanía de los Estados y su pretensión de convertir leyes nacionales en leyes universales, es totalmente espuria.

Pese al bloqueo, a lo largo de su historia revolucionaria, Cuba no solamente ha desarrollado un robusto sistema de protección social y de garantía de desarrollo humano dentro de sus fronteras, sino que incluso se ha caracterizado por su espíritu de solidaridad al brindar, pese a las dificultades económicas, y en el marco de la cooperación Sur-Sur, ayuda, cooperación y asistencia desinteresada a pueblos hermanos del mundo en desarrollo, particularmente en materia de salud, educación y deporte. Hace tan sólo una semana se cumplió el decimonoveno aniversario de la firma del acuerdo de cooperación Cuba-Venezuela. Gracias a la solidaridad internacionalista, al talento, la formación y la integridad de los colaboradores y colaboradoras cubanos, son millones las vidas salvadas y millones las familias venezolanas con vidas más felices e integrales, con más educación, con más cultura, con más valores. Recordamos al Comandante Fidel Castro al afirmar: “solidaridad no es compartir lo que nos sobra, sino compartir lo poco que tenemos”.

Insistimos, el bloqueo es una política obsoleta, sin asidero ético ni jurídico en pleno siglo XXI, mediante la cual se pretendió aislar a Cuba. A todas luces esa política ha fracasado, así como el golpe de Estado contra el presidente Maduro en Venezuela también fracasó. Mientras que su actitud despreciativa a la opinión pública mundial y también la inobservancia de la Resolución que año tras año se ha aprobado en esta Asamblea General, entre otras muchas acciones unilaterales, ha hecho que sea precisamente el gobierno de Estados Unidos el que se ha auto aislado de la comunidad mundial y se demuestra en muchas áreas de la convivencia internacional. Hoy, por ejemplo, pretende Washington revivir la vetusta e infame Doctrina Monroe de 1823, aquella de “América para los Americanos”, es decir, los norteamericanos, a partir de la cual concibe a nuestra región, la de América Latina y el Caribe, como su “patio trasero”, y según la cual nuestros pueblos deben renunciar a su independencia y a su derecho a la autodeterminación. América Latina y el Caribe no son, ni serán jamás patio trasero de ningún imperio, somos pueblos libres, aún en resistencia. Somos, con Cuba a la vanguardia, una Zona de Paz, demostramos el carácter irrevocable de nuestra libertad y nuestra independencia, nuestro destino es la Unión Bolivariana, no la anexión Monroeista.

El multilateralismo, señor presidente, es más que la acción conjunta. Se trata del instrumento más poderoso y legítimo, no sólo para la resolución pacífica de conflictos, sino para promover la cooperación internacional y el entendimiento entre los pueblos, a partir del respeto mutuo y sobre la base de un valor central de las relaciones internacionales: la tolerancia. De allí que hoy, frente a las crecientes tendencias hacia el unilateralismo, Venezuela reitera su firme compromiso con un multilateralismo inclusivo y democrático, que nos permita avanzar plena y efectivamente en la consecución de un mundo de paz, de un mundo de prosperidad. Ojalá, algún día, la élite corporativa que gobierna en Washington rectifique y dé una muestra clara del compromiso de los Estados Unidos con el multilateralismo y la legalidad internacional, a través de la eliminación y el levantamiento de este conjunto de medidas y del bloqueo, medida coercitiva por cierto que afecta a un tercio de los países de la comunidad internacional, un tercio de la humanidad. Hasta que eso ocurra, esta rectificación que ojalá ocurriera, le corresponde a Naciones Unidas, le corresponde a la ONU, detener la vocación impositiva de dominación de los Estados Unidos, haciendo respetar la Carta, sus principios, propósitos e, incluso, la existencia misma de nuestra Organización de las Naciones Unidas.

En esta tarea, la Resolución que hoy nos convoca, que ya es casi un consenso universal y que hoy se votará por vigésimo octavo año consecutivo, es fundamental. Pero desde Venezuela demandamos, con el debido respeto, que todas las instancias de Naciones Unidas, incluyendo a su Secretaría General, al Consejo de Seguridad, a su sistema de Derechos Humanos, entre otras, asuman con mayor firmeza, coraje y rigor, no sólo la denuncia contra cualquier modalidad de medidas arbitrarias unilaterales o disfrazadas bajo un falso unilateralismo colectivo, sino que se propongan y tomen acciones y decisiones concretas para detener estas políticas inhumanas, que profanan en todas sus partes el cuerpo y el espíritu de la Carta de Naciones Unidas y que, en consecuencia, constituyen también una agresión y una afrenta contra la ONU, empañando su desempeño y el logro de sus nobles objetivos. Como decía el apóstol cubano José Martí, “hacer es la mejor manera de decir”. Hay que pasar a la acción con valentía.

La República Bolivariana de Venezuela, como miembro responsable que es de la comunidad internacional, concluye su intervención anunciando que votará una vez más a favor del proyecto de resolución A/74/L.6, mediante el cual se establece la necesidad de poner fin al bloqueo impuesto contra Cuba, al tiempo que exige a los Estados Unidos de América que, una vez adoptada, cumpla con las disposiciones de dicho texto y con la innegable voluntad de esta Asamblea General, en línea con la Declaración sobre los Principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones, aprobada el 24 de octubre de 1970.

Es tiempo de que sea escuchado y obedecido el clamor de la inmensa mayoría, no sólo de los Estados Miembros, sino de los pueblos del mundo, que exigen al unísono el cese inmediato y definitivo del anacrónico e inhumano bloqueo contra Cuba. Es tiempo de poner fin a los dobles estándares en las relaciones internacionales. Hace casi 200 años, el Libertador Simón Bolívar profetizaba al afirmar: “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar a la América de miserias en nombre de la libertad”. En consecuencia, decimos hoy, es tiempo de detener la demencia imperialista y de evitar que sigan plagando a la humanidad de miserias a partir de la intolerancia y en nombre de una retorcida y falsa noción de la libertad.

Juntos, los Estados y pueblos del mundo, unidos en defensa de la paz y la Carta de las Naciones Unidas, sólo unidos, siempre juntos, sólo así nosotros venceremos.

Muchas gracias.

Nueva York, 06 de noviembre de 2019

Prensa Digital MippCI / Daniel Liendo / MPPRE

Fuente:

Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MippCI)

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