Martes, 16. Octubre 2018

En la última semana de agosto, estuvo en Colombia una de las autoridades mundiales en política ambiental, el doctor Paul Oquist Kelley, Ministro Secretario Privado para políticas nacionales, de la presidencia de Nicaragua. En la actualidad, Oquist es miembro del Comité permanente de Finanzas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en representación de los países de América Latina y el Caribe. Aprovechamos su paso por Bogotá, para consultar su opinión sobre la situación política en su país.

La prensa nos vende la idea de que el gobierno de Nicaragua es una dictadura. ¿Usted qué piensa al respecto?

– Bueno, miremos el tema de la democracia. Nicaragua estaba gobernada por gobiernos liberal-conservadores, hasta 1933, cuando Anastasio Somoza García, a quien los Marines norteamericanos habían dejado encargado de la Guardia Nacional que ellos habían organizado, entrenado y que inicialmente había tenido oficiales norteamericanos, decidió tomar el poder.

Las primeras elecciones después de la dictadura, se celebran en 1984, con Arturo Cruz como candidato de la oposición. Después la CIA lanzó una guerra contra el gobierno, había formado la ‘contra’, la CIA había entrenado, con el apoyo del ejército argentino y el de Honduras, un ejército que financiaba. Pero más tarde, el congreso norteamericano corta la ayuda a la ‘contra’. Dos senadores, John Kerry y Eduard Kennedy, fueron impulsores de esa suspensión del financiamiento. Sin embargo, la administración Reagan no honró ese compromiso, se empecinó en seguir la agresión a Nicaragua, a pesar de que tenía que quebrar el derecho internacional y el derecho norteamericano.

Contrarrevolución y cocaína

– Entonces Oliver North monta un par de transacciones en lo que se llamó la Irán Contra, pero con eso no se financiaba una guerra, de 1984 hasta 1990; estamos hablando de seis años de guerra y la CIA lo financió con cocaína. Con las armas volando cielo de Nicaragua y después regresando los aviones con cocaína. Esa cocaína la mandaba a Los Ángeles, a unas pandillas de afroamericanos, de un muchacho que había inventado cómo convertir la cocaína de un producto caro, de élite, de abogados de Wall Street, de actores de Hollywood, y convertirlo en un producto de consumo masivo, el crack. De esta manera se financió la contrarrevolución en Nicaragua.

Estados Unidos no pudo derrotar militarmente al sandinismo, pero la guerra de baja de intensidad, que fue de alta intensidad para Nicaragua, debilitó la economía horriblemente. La inflación llegó al 37.000 por ciento, los trabajadores en sus sindicatos, estaban pidiendo como salario APA, arroz, frijoles y azúcar. No queremos plata. Y pedían esos tres artículos por la enorme escases de productos.

Como el pueblo no pensó que la guerra iba a terminar, si el sandinismo ganaba, pues no confiaban que el imperialismo iba a terminar la agresión, votó mayoritariamente por doña Violeta de Chamorro, confiado en que el imperialismo no iba a continuar la agresión contra ella. Entonces el 25 de abril de 1990, se produce la primera transmisión pacífica del poder en Nicaragua, de una fuerza, a la fuerza contraria. Desde el inicio de la independencia no hubo ninguna transmisión del poder de una fuerza a otra, y eso como resultado de una elección en que el partido de gobierno pierde y entrega el poder pacíficamente.

La burguesía nunca creó democracia

– Se puede decir que el Frente Sandinista de Liberación Nacional es el padre de la democracia en Nicaragua. La democracia nace en Nicaragua por el Frente Sandinista. Los liberales y conservadores nunca crearon una democracia en Nicaragua. Estaban con una población abrumadoramente analfabeta y estaban muy contentos con que fuera así.

A través de los siglos XIX y XX, en que las élites liberales y conservadores dominaron la economía, la vida social y la política nicaragüense, se dio un nivel de exclusión de los vulnerables muy fuerte. Así Nicaragua fue el segundo país más pobre de América Latina, superado solo por Haití.

Llegamos a 2006 y pasó otra cosa muy interesante. Que citamos a una reconciliación en Nicaragua, porque es un país muy pequeño, con apenas 6.2 millones de habitantes. Y los daños en la economía eran enormes. Nos planteamos, ¿cómo se va a rescatar la economía? Reconstruir las relaciones económicas, el tejido social, y echar al país adelante, que no se logra si el país sigue dividido. Necesitamos cesar la violencia, reconstruir confianza mutua, construir la paz, que es mucho más que la ausencia de violencia.

Pacto por la reconciliación

– En 2006, el Frente Sandinista vuelve a la cabeza del poder al frente de una coalición que se llama: Unida Nicaragua Triunfa, conformada por el FSLN, por el Partido de la Resistencia (la contra), y por los Misquitos, que lucharon contra el gobierno en los años 80. Entonces nadie podía pensar que se podría volver a la guerra de los años 80 si todos los contrincantes estaban en la misma coalición política.

Ahora, no todo el mundo quiere gobiernos exitosos de la izquierda en América Latina y el Caribe. La gente de la mafia cubano norteamericana en Miami, han estado involucrados en la política nicaragüense desde hace tiempo. El padrino de Arnoldo Alemán era Mass Canosa, el jefe de la Fundación Cubano Americana, en Miami. ¿Quién está iniciando los ataques contra Nicaragua Ahora? Tedd Cruz, cubano norteamericano, con su Nica Act, el senador Marco Rubio, el senador Ricardo Meléndez. Una agresión pidiendo cortar los préstamos del Banco Mundial y el BID a Nicaragua y eso tuvo su impacto entre el empresariado.

¿Dictador, con el apoyo del pueblo?

– Ahora, quiero sacar unas conclusiones. ¿Qué aporte han hecho los liberales y conservadores en la historia de Nicaragua a la democracia? Ninguno. El Frente Sandinista, construyó la democracia en Nicaragua, consolidó la democracia. Ellos han perdido tres elecciones seguidas ante un gobierno que ha podido entregar al pueblo sus demandas, sus reclamos, sus derechos, Más que nada sus derechos y eso se ve en el apoyo electoral. Y lo que no pudieron hacer en las urnas quisieron hacerlo mediante el golpe de Estado.

Entonces es surrealista que ellos hablen de democracia y acusen a Daniel Ortega de ser un dictador, cuando ha tenido el apoyo del pueblo. Pero en Nicaragua no fueron posibles esos golpes institucionales como en Brasil, y entonces buscaron la metodología de la revolución de colores.

 

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