15 | 10 | 2019

Por Socorro Gomes*

Las fuerzas democráticas ya se pronuncian en contra de los intentos de los países que forman parte del infame Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de activar este instrumento contra la Venezuela bolivariana. El miércoles (11) la propuesta fue presentada por Colombia y apoyada por la representación de Brasil y otros países gobernados por fuerzas serviles a los Estados Unidos, en la Organización de Estados Americanos (OEA). El tema debe ser discutido por los cancilleres para la adopción de una medida y las fuerzas de paz se movilizan para detener los obvios planes de intervención en Venezuela.

El Consejo Mundial de la Paz y cada uno de sus miembros en docenas de países, así como innumerables entidades y personalidades de todo el mundo, han expresado oposición inequívoca a cualquier propuesta de interferencia directa o intervención militar, que solo podría constituir un verdadero crimen de agresión contra la nación venezolana.

Hace mucho, el principal promotor de una intervención ha sido el gobierno de la mayor potencia imperialista y agresora del planeta, los Estados Unidos de América, pero denunciamos enérgicamente la participación de los gobiernos de otros países, incluidos los vecinos inmediatos de Venezuela, como los de Brasil y Colombia, en los planes ofensivos.

Si se implementan, dichos planes significarían una escalada inaceptable contra el pueblo venezolano, que durante años resistió valientemente los intentos de derrocar a su gobierno legítimamente elegido, progresista, patriótico y popular, liderado por los presidentes Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro. Una agresión contra Venezuela aumentaría la desestabilización y la desunión en América Latina y el Caribe.

Tal escenario causaría un sufrimiento sin precedentes a los pueblos en una región actualmente acometida por crises y siempre víctima de la interferencia del imperialismo estadounidense, que desea ejercer el control geoestratégico de sus recursos y rutas. Este deseo explica la historia de tantos golpes de estado promovidos desde el Norte a lo largo de las décadas, en alianza con las élites regionales conservadoras, antidemocráticas y reaccionarias.

El TIAR es anacrónico y se estableció en 1947, en el contexto de la Guerra Fría, para, al igual que la OEA, donde se debate su aplicación, servir al imperio. Un instrumento de interferencia e intervención promovido bajo el disfraz de "seguridad hemisférica", estableció la alianza de los países de la región contra el "avance comunista". Pero como señalan varios analistas, su propósito es el de servir solo a los EE. UU. Es evidente: cuando Argentina necesitó tal protección contra la agresión externa durante la Guerra de las Malvinas en la década de 1980, EE. UU. impidieron la aplicación del TIAR para detener la agresión británica.

Como entonces, hoy la alineación automática con las demandas de los Estados Unidos va en contra del progreso visto hasta hace poco en la construcción de la integración regional basada en la soberanía de las naciones, el multilateralismo y la amistad entre los pueblos, por un progreso compartido. Las repetidas amenazas contra Venezuela han servido a la estrategia estadounidense de socavar estos esfuerzos independientes de su agenda.

Además de los propósitos intervencionistas del TIAR, otras formas de intervención e interferencia en los asuntos de las naciones de América Latina y el Caribe se acumulan en la pila de violaciones del derecho internacional y de las convenciones esenciales para construir un sistema de relaciones internacionales de respeto, justicia y paz entre las naciones. Un ejemplo más reciente es la escalada de medidas ofensivas promovidas por los Estados Unidos y aceptadas por los serviles gobiernos de la región para tratar de sofocar al pueblo venezolano y así precipitar la caída de un gobierno revolucionario, medidas que también denunciamos.

Por esta razón, entidades, gobiernos y personalidades de todo el mundo se unen para rechazar aún más esta amenaza contra Venezuela y su pueblo y para denunciar las graves consecuencias que una intervención traería a toda la región, profundizando el sufrimiento del pueblo venezolano, ya víctima de sanciones y bloqueos, desestabilizando el subcontinente y antagonizando a los pueblos hermanos.

Se necesita con urgencia reforzar la oposición de las fuerzas de paz y democráticas en todo el mundo durante todo el proceso de discusión de las medidas que se tomarán bajo el TIAR en las próximas semanas dentro de la OEA.

También debemos reforzar nuestro inquebrantable apoyo y compromiso con la defensa de una América Latina y el Caribe como zona de paz, tal como lo proclamó en 2014 la Cumbre de La Habana de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y nuestra irreductible solidaridad con el pueblo venezolano en su resistencia y lucha por la soberanía y la paz.

¡Por el fin de la interferencia imperialista y las amenazas ofensivas contra Venezuela, por la justicia, la soberanía y la paz para el pueblo venezolano, ya!

*Socorro Gomes es Presidente del Consejo Mundial de la Paz

Source:

World Peace Council

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