Foto: VTVFoto: VTVTras el fracaso y desmantelamiento del fallido intento de invasión bautizado como Operación Gedeón, planificada en torno a un contrato aparentemente suscrito entre Juan Guaidó, sus asesores Sergio Vergara y Juan José Rendón, y la empresa de seguridad estadounidense Silver Corp de Jordan Goudreau, está por producirse un quiebre dentro de los sectores que respaldan al “gobierno interino”.

La fracasada incursión, que ha sido catalogada como una loca aventura por expertos en estrategia militar, generó reacciones de rechazo por parte de los aliados del falso interinato de Guaidó.

Uno de ellos, el partido Primero Justicia (PJ), del ex candidato presidencial Henrique Capriles Radonski, quien expresó no estar de acuerdo con este tipo de acciones y el uso de mercenarios y solicitó la renuncia de Rendón y Vergara de sus cargos como asesores presidenciales, toda vez que el primero admitió públicamente que el contrato sí fue firmado por él y por Vergara y consultado con Guaidó.

Al respecto, Rondón concedió una entrevista la semana pasada a la televisora alemana DW donde claramente perdió los estribos y calificó de “miserable” la posición de PJ. Sin embargo, el día lunes, tanto Rendón como Vergara presentaron su renuncia y Guaidó manifestó que las aceptaba.

La avalancha de críticas desatada contra Guaidó por parte de los sectores de oposición más radicales, que habían visto en él una verdadera esperanza para canalizar la tan anhelada intervención estadounidense, no se hizo esperar, al punto que el opositor Ramón Muchacho, ex alcalde de Chacao y prófugo de la justicia venezolana en Miami, advirtió de un inevitable cisma en la ficticia presidencia interina.

A Guaidó se le reprochó que el día 4 de mayo, tras el fracaso, abatimiento y captura de un primer grupo de mercenarios, él mismo emitiera un comunicado calificando este hecho como un montaje, para al día siguiente, publicar otro pidiendo respeto por los derechos humanos de los detenidos en la operación.

Sin olvidar, que el mismo 3 de mayo, Goudreau concedió una exclusiva a la periodista opositora Patricia Poleo donde se responsabilizó por la Operación Gedeón y acusó a Juan Guaidó de incumplimiento de contrato, además de mostrar el documento suscrito donde podía observarse claramente la firma de éste y una grabación de una conversación entre ambos donde el autoproclamado mandatario aprobaba las acciones.

En el interín, el asesor de seguridad de Guaidó, Iván Simonovis, también prófugo de la justicia venezolana por su participación en el golpe de 2002 contra Hugo Chávez, tras calificar la Operación Gedeón como un falso positivo, llamó a la población a unirse a la “resistencia” y a apoyar a los jóvenes rebeldes que luchaban por la libertad en el país, en referencia al grupo de mercenarios que quedaba en el territorio y han sido capturados en el transcurso de estos días, más de 40.

Paralelamente, el Gobierno Bolivariano mostró las pruebas incautadas y evidencias, en las que claramente se observaba la participación de la ficticia presidencia interina y de los gobiernos de EEUU y Colombia, quienes rápidamente se apresuraron a negar su participación en el complot en voces de los propios jefes de estado, Iván Duque y Donald Trump. En Venezuela se solicitó orden de captura contra Rendón, Vergara y Goudreau por atentar contra la seguridad nacional y la soberanía del Estado venezolano.

A pesar de no referirse a Guiadó en este momento, queda claro que estas acciones lo han colocado al margen de la justicia. Pero no sólo eso, sus seguidores que ya estaban los suficientemente decepcionados de una ficticia presidencia que hasta ahora no ha producido ningún logro, ni ningún bienestar a la población, y ya tiene en su contra acusaciones por malversación de los fondos otorgados por ayuda humanitaria, acusaron a Guaidó de ser un obstáculo que impidió el éxito de la Operación Gedeón.

Este lunes en la noche, Guaidó dio una entrevista exclusiva a TV Miami, donde aseguró que la firma que aparece en el contrato no es la suya y que no sabe cómo apareció en ese documento; negó conocer a Goudreau; negó estar de acuerdo con el uso de mercenarios extranjeros para “liberar” al país, pero siguió abogando por todas las opciones, el apoyo de la Casa Blanca para resolver el conflicto y un levantamiento de fuerzas militares y policiales descontentas.

Guaidó además negó que estuviese buscando “refugio” en alguna embajada, cuando corren los rumores en el país de un posible autoexilio ante la casi total pérdida de respaldo a su opción.

En un primer momento, los partidos Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo, Causa R, Voluntad Popular (VP), Encuentro Ciudadano, MPV, Proyecto Venezuela y Copei, manifestaron su respaldo a Guaidó y su rechazo a cualquier acción violenta realizada por grupos paramilitares.

Pero las contradicciones dentro del equipo de Guaidó dejan muchas dudas. Por cierto, no se ha pedido rendición de cuentas de la posición adoptada por Simonovis ante la fallida incursión. Analistas políticos concuerdan que el fracaso de la Operación Gedeón favorece a los sectores dentro de la oposición que buscan desplazar a Guaidó para encabezar una eventual transición.

Guaidó tiene además una deuda que no le perdonan los ciudadanos de a pie quiénes vieron en él una opción. Prometió un bono de 100$ al personal sanitario que estuviese participando en la lucha contra el Covid-19, que no se ha concretado; prometió ayuda a las familias venezolanas en el extranjero, muchas de las cuales se fueron huyendo de la “dictadura” y han tenido que recurrir a la misma para retornar a Venezuela al perder sus empleos como consecuencia de la pandemia; prometió ayuda humanitaria internacional a los sectores más necesitados, que nunca ha llegado.

Reaparecen con mucha fuerza, figuras como la de María Corina Machado, con aspiraciones presidenciales, solicitando una “hoja de ruta” sustentada en una coalición internacional que intervenga al país para quitar el control a las bandas criminales que se han apoderado del territorio e instaurar un gobierno de transición, obviamente sin Guaidó.

Esta tendencia se mantiene dentro del “mantra del interinato” cuyo objetivo era “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. Solo cambiaría la cabeza visible que fue sustituida por Washington en su nueva hoja de ruta que apunta a un gobierno sin Maduro y sin Guaidó. La salida violenta sigue siendo la única opción viable para la oposición no democrática apoyada por EEUU.

Cambio de discurso

Un estudio en la materia realizado por el especialista en redes Julián Macías Tovar, revela cómo campañas en redes sociales impulsadas por miles de bots, posicionan en Twitter Venezuela el supuesto respaldo de la población civil a una eventual invasión militar estadounidense.

Existe en el nuevo guión argumentativo de la oposición, el elemento del hampa organizada que, según esta línea discursiva, ha tomado el control de Caracas, aludiendo a los últimos acontecimientos en Petare y la Cota 905, donde sujetos fuertemente armados han enfrentado a los cuerpos de seguridad.

Al parecer, se buscar presentar mediáticamente la situación como un “desbordamiento” por lo que se vería obligada la comunidad internacional a intervenir, basándose en la responsabilidad de proteger, principio del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Además, se recurre reiteradamente a la figura según la cual, el mismo gobierno bolivariano ha armado estas bandas vinculadas con el narcotráfico. Todo esto para que encaje la participación de fuerzas militares de una coalición internacional ordenada por la administración Trump en aguas del Mar Caribe, para luchar contra el tráfico de drogas.

Por ello, desde laboratorios de propaganda, se ha pretendido “desplazar” el fallido liderazgo de Guaidó y del “interinato”, por supuestos líderes de bandas criminales en distintos sectores de Caracas, que convocan a la población por las redes sociales a salir para ”luchar contra la dictadura” y derrocar a Maduro.

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