redglobeEn las próximas horas del sábado 23 y domingo 24 de mayo, se espera la llegada del tanquero petrolero iraní Fortune a aguas territoriales venezolanas. Es el primero de otros cuatro, Forest, Petunia, Faxon y Clavel, que transportan en total cerca de 1.5 millones barriles de combustible, según reseñan medios especializados, aproximadamente para abastecer por un poco más de un mes el consumo del país en cuarentena.

La verdad es que no se ha generado una información oficial sobre la carga y la trayectoria de los buques, más sí se ha producido una verdadera “guerra mediática” que ha hecho que muchos titulares de prensa adviertan de una inminente confrontación en el Mar Caribe, entre Estados Unidos y su “enemigos” y aliados, Venezuela e Irán.

Desde mediados de mayo, agencias internacionales informaron sobre el envío de los buques con un cargamento estimado de 45 millones de $. El 2 de mayo, EEUU eliminó las exenciones sobre las exportaciones de petróleo iraní como parte de su política energética para influir en los precios del mercado.

Algunos medios estadounidenses reflejaron supuestas declaraciones de altos funcionarios vinculados a la Casa Blanca, donde manifestaban que EEUU impediría la llegada de los buques que estarían violando las sanciones impuestas unilateralmente sobre Venezuela.

A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, emitió una carta al Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, el 18 de mayo, donde advirtió que cualquier agresión contra las embarcaciones sería un acto de piratería y un riesgo para la paz y la seguridad internacional, al tiempo que recordó que el suministro de combustible se realiza en el marco de convenios legales de intercambio comercial con Venezuela.

Oposición venezolana dividida

En Venezuela, también se inició una polémica interna con la posición asumida por el “interinato” de Juan Guaidó, que arremetió contra el envío de gasolina por parte de Irán y señaló que el mismo era ilegal al no ser aprobado por la Asamblea Nacional (AN).

En la oposición se profundizó el cisma entre los sectores moderados y de ultraderecha y se acrecentó la aversión al liderazgo ficticio de Guaidó, pues muchos voceros advirtieron la urgente necesidad de surtir de combustible al país prácticamente paralizado por la falta de gasolina en medio de la pandemia del coronavirus.

También los ciudadanos de a pie que adversan al gobierno de Nicolás Maduro, condenaron a Guaidó por oponerse a recibir la gasolina y alentar a la administración Trump a impedir por la fuerza la llegada de los buques iraníes. Esto se vio reflejado en una última encuesta de Meganálisis, donde el desempeño de Guaidó como “presidente encargado” tiene un rechazo mayor al 88%.

Nuevamente la diplomacia de los micrófonos

Las represalias estadounidenses hacia Irán, vienen más bien por el lado diplomático. Este 20 de mayo, la administración Trump sancionó al ministro del interior iraní, Rahmani Fazli, por supuestas violaciones a los derechos humanos y a 12 funcionarios y personalidades, entre ellos al ex jefe de inteligencia Alí Fallahian por su supuesta participación en atentados terroristas, incluyendo el de la Asociación de Ayuda Mutua Argentina Israelí (AMIA) en 1994.

También, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, cargó contra el gobierno iraní este viernes equiparándolo con Hitler y sus llamados a un genocidio, tras las fuertes declaraciones del ayatolá Alí Jamenei contra Israel.

Esta semana, Donad Trump hizo uso de su rimbobante discurso para inferir nuevas amenazas contra el Gobierno Bolivariano, aseverando que lo tenía “cercado y vigilado”, pero sin hacer referencia a los buques iraníes.

Este viernes, el embajador representante de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de las naciones Unidas, Samuel Moncada, denunció ante el Consejo de Seguridad de ese organismo acerca de la amenaza del uso inminente de la fuerza militar de EEUU contra los tanqueros iraníes próximos a llegar al Caribe, donde EEUU mantiene un despliegue militar antinarcóticos con fines abiertamente intimidatorios contra Venezuela.

Por su parte, el Pentágono negó el jueves alguna operación relacionada con cargamentos iraníes pero recalcó que la nación islámica y Venezuela “están aislados del orden internacional y claramente violando sanciones internacionales con esta transacción”.

Antes, el Jefe del Comando Sur, el almirante Craig Faller, resaltó en una videoconferencia que estaba al tanto del envío de buques y “alertó” que su gobierno está investigando el interés y vínculo de Irán con la región y con Venezuela.

El 20 de mayo, el ministro del poder popular para la defensa Vladimir padrino López, indicó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) dará la bienvenida y escoltarán a los barcos en el espacio aéreo y marítimo y en la Zona Económica Especial.

Aseguró Padrino López, que establecieron contacto con el ministerio de defensa de Irán para que cuando los buques entren aguas territoriales, sean escoltados. El presidente Nicolás Maduro, informó que la FANB realizó pruebas con el misil Buk y ejercicios militares en La Orchila, una isla al norte del territorio continental venezolano, en la estación aérea naval Antonio Díaz, para la defensa de aguas y costas.

Intercambio comercial

Portales especializados en el tema energético como Argus, indican que la venta de combustible por parte de Irán a Venezuela, se realiza en un momento oportuno para ambas naciones, pero sin dudas es un intercambio comercial que incomoda a Washington, que se jacta de haber sancionado a los dos países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

La estatal petrolera iraní, National Iranian Oil Company (NIOC), se vio afectada por la baja en la demanda de combustible debido a la reducción de actividades por la cuarentena mundial, y estaba en dificultades para almacenar la gasolina debido a que reutilizan los tanques de almacenamiento de crudo para este propósito.

Por su parte, Venezuela logrará aliviar temporalmente la grave escasez de combustible que se ha intensificado en los últimos meses debido a las consecuencias de las sanciones estadounidenses sobre la industria petrolera nacional.

Desde el inicio de la Revolución Bolivariana en 1998, la tensión en la confrontación de clases se centró en el sector petrolero venezolano y en los grandes recursos energéticos del país. El golpe de 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez, tuvo como trasfondo un paro petrolero que dejó también a la población sin combustible por meses y que fue superado tras la derrota de la intentona de derrocamiento.

En la actualidad, la desinversión en el sector y los problemas que ha enfrentado Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) al ser el centro de la confrontación política y económica nacional, conjuntamente con el daño ocasionado a su funcionamiento por las sanciones impuestas por la administración Trump, han ocasionado la preocupante falta de gasolina.

Debido a las medidas coercitivas, Venezuela está imposibilitada de importar aditivos químicos, insumos y repuestos para la refinación de crudo; también de hacer pagos al servicio de cabotaje o adquirir tecnología, a través de cualquier empresa que tenga relación comercial con EEUU.

Esto ha generado una situación que coloca en riesgo la productividad del país y la vida de millones de seres humanos, que no tienen garantizado el traslado por ejemplo a hospitales y centro de salud o a sus sitios de trabajo, por falta de combustible. Igualmente perjudica el correcto funcionamiento de servicios públicos, como el suministro de energía eléctrica, agua potable y gas doméstico. Esto convierte la vida diaria de los venezolanos en una verdadera tragedia.

Las sanciones impuestas a Venezuela por el Departamento del Tesoro, no tienen un componente que afecten a empresas no estadounidenses o no relacionadas con el sistema financiero de EEUU, por tanto, el intercambio con Irán es completamente legítimo.

Leña al fuego

La compleja situación ha permitido el surgimiento de un mercado negro de combustible, en el cual los venezolanos de pagar 0,70 centavos de dólar por litro, la gasolina más barata del mundo, deben comprarla a precios de entre 3$ y 6$, mucho más caro que la media internacional. Esta coyuntura ha propiciado además una red de corrupción interna.

Recientemente, el Embajador “designado” para Venezuela, James Story, desde Bogotá y a través de una conferencia de prensa virtual, desestimó cualquier tensión bélica por la llegada de buques iraníes al Caribe. Pero no dejó de advertir, que la gasolina que recibiría al país no estaría al alcance del pueblo sino iría a manos de funcionarios y probablemente al mercado negro.

El consumo diario de Venezuela, supera los 100 mil barriles diarios y por la cuarentena, puede estar a la mitad. Por tanto el eventual contenido de los buques duraría un poco más de un mes el tiempo suficiente en el que la nueva gestión de PDVSA tiene previsto el arranque de la destilación de combustible en las refinerías de El Cardón y El Palito, que se encuentran en fase de recuperación y reestructuración.

Las altas expectativas de la población ante el arribo de la gasolina deben ser tomadas en cuenta para la distribución de la misma. Las personas acudirán con desespero a las gasolineras a surtir combustible y si éste es regulado, como se sobreentiende por la delicada situación del país, factores desestabilizadores pueden azuzar escenarios de caos y violencia.

Justo esta semana, hubo un conato de incendio de una multitud enardecida en una gasolinera de Valencia; la mañana de este sábado, se produjo un extraño accidente donde explotó una gandola con combustible en una transitada avenida capitalina. Hace días, una gandola había sido desviada por bandas criminales en Caracas para surtirse de gasolina. Este componente puede ser un detonante para agudizar la guerra de baja intensidad y propiciar caos y violencia.

Aumentan casos de Covid-19

En el contexto de la crisis por el combustible y ante una nueva agresión marítima de EEUU por los tanqueros iraníes, poco probable pero posible, la cifra de los casos de Covid-19 aumenta en el país.

Hasta el viernes, los contagios reportados estaban superando los 50 por días, y el número de casos reportados se ubicó en 944.

Venezuela ha estado recibiendo un gran número de “repatriados”, connacionales que están regresando de Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, especialmente, debido a las condiciones económicas adversas generadas en esos países por la pandemia. Hasta los momentos han retornado al territorio venezolano, más de 47 mil migrantes económicos, muchos de ellos con Covid-19, lo que ha repercutido en el aumento de casos.