Nuestra Bandera:

El aula es un laboratorio Breve reminiscencia biográfica Héctor Salazar nació un 28 de diciembre de 1942 en las alturas de los Andes centrales en un gran latifundio de Junín, del cual la Hacienda Laive era solo una parte. En aquella hacienda su madre era profesora del colegio fiscal unidocente para los niños trabajadores. La hacienda se dedicó a la crianza de ovinos y la producción de lana para la exportación. Su padre era allí el administrador del almacén. A causa de una enfermedad pulmonar, muere cuando Héctor tenía apenas cuatro años, así la madre tenía que encargarse de criar los tres hijos sola, lo que impregna al hogar cierta disciplina y espíritu luchador. Los primeros tres años escolares pasa Héctor Salazar en el colegio que dirigía su madre hasta que ella decide mandarlo a la capital más cercana, Huancayo, para que pueda seguir formándose. Allí llegó a conocer compañeros que no solo buscaron a estudiar para su propio bienestar, sino él de los demás y que tenían además claro las causas de las desigualdades sociales. Es así que se incorporó a la Juventud comunista y se vuelve miembro activista, colaborando en cargos importantes. Con 14 años debe recolectar los aportes de los miembros del Partido Comunista y reparte material de propaganda. Se postula luego a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para seguir estudios en la Facultad de Derecho. Al enterarse de la fundación de la Escuela de Sociología, se inscribe allí, porque le parecía la formación más idónea para los fines que él aspiraba. Durante su estadía en San Marcos era presidente del FER (Federación Estudiantil Revolucionario) y organizaba con otros compañeros la lucha por el derecho de un carnet de pasajes estudiantiles, así como la democratización de la universidad ante la creciente dominación por el APRA. En el año 1966 se postuló por una beca de estudios en la Alemania democrática que le fue concedido. En aquel país ve de cerca cómo la gente vive en un país socialista. Aunque aparentemente alejado de las luchas en el Perú, su lucha ahora es estudiar y orientarse en una cultura muy ajena a la suya. Devino en estudiante ejemplar, quien en las mañanas escucha clases y en las tardes es lector abnegado en la Biblioteca Alemana, la mayor en Alemania democrática, porque colecciona todas aquellas publicaciones que aparecen en la lengua alemana en todo el mundo. En sus…

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