Nuestra Bandera:

PERU. PEDRO HUILCA EN NUESTRO TIEMPO Por Gustavo Espinoza M. Fue apenas pasadas las 8 de la mañana del viernes 18 de diciembre de 1992 cuando el país entero supo del asesinato consumado contra Pedro Huilca Tecse figura destacada del movimiento obrero y en ese entonces Secretario General de la Confederación General de Trabajadores del Perú, la muy querida CGTP. Es claro que este descollante símbolo, estuvo en la línea de mira de la Clase dominante desde que fuera electo para el más alto cargo sindical, en marzo de ese año, en medio de una aguda polémica política y que se expresó de diversas maneras, pero también mediante una aviesa campaña orientada a desdibujar su imagen ante los trabajadores, pretendiendo presentarlo como “obsecuente” al gobierno de García. Testimonio indeleble de esa ofensiva fue una ignominiosa carátula editada por la revista “SI” -de ese entonces, bajo la dirección de Ricardo Uceda-  en la que se insertaba su foto con una pérfida leyenda: “Alan Huilca”. En su interior, se le reprochaba un “delito”: ser una figura dialogante del movimiento obrero,  que hablaba igual con gobiernos y patronos en procura de encarar y resolver las demandas de los trabajadores, sin hacer a nadie concesiones de principio. En ese mismo Congreso de marzo de 1992 los trabajadores percibieron eso, y lo ungieron como su máximo representante. Culminó así su larga trayectoria como dirigente del gremio del Andamio pero –como quería Mariátegui- llegó allí, para partir de nuevo. Esta vez, rumbo a la inmortalidad. Cada uno de sus momentos en el trabajo de la Central debieran quedar registrados en la memoria de los trabajadores de nuestro tiempo: la noche del 5 de abril, condenó por las ondas de una emisora capitalina el Golpe de Estado consumado por Alberto Fujimori; el 1 de Mayo habló con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, en un concurrido acto de masas; en junio, estuvo en la Tribuna de la OIT afirmando la línea de clase del movimiento obrero peruano; en septiembre, en la Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP, planteó con ejemplar firmeza reorientar a la Central para recuperar su sitial; en noviembre, en la Conferencia Anual de Ejecutivos -CADE- recibió la que sería su virtual Condena a Muerte. Fue en esa circunstancia, en efecto, que Alberto Fujimori habló de la necesidad de “liquidar” a la dirección de la CGTP asegurando que ya habían “acabado los tiempos”…

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